Lagunas de Colores y Desiertos Blancos

Tour de 3 Días / 2 Noches en Alojamientos Básicos con Baño Privado

Día 1. Partimos de Uyuni y visitamos el Cementerio de Trenes, lugar de maniobras donde descansan los restos de locomotoras de la época del auge de la minería. Retomamos camino hacia San Cristóbal donde veremos la iglesia que fue reconstruida piedra a piedra en su nuevo emplazamiento, todo para dejar el camino abierto a la explotación del cerro. Enfilamos hacia el sur y acompañados de suris y vicuñas llegamos hasta el Valle de Rocas, formaciones rocosas producto de la erosión eólica, pluvial y glacial que tallaron formas fantásticas en estas magníficas piedras. Parada en la Ciudad Italia, una muestra más del efecto de los fuertes vientos sobre peñones inmensos, pernoctamos en Villa Mar.

Día 2. Comienzo de jornada, muy temprano, hacia Laguna Verde, donde el Volcán Llicancabur es el marco mágico para esta laguna color esmeralda, continuamos por el Valle de Dalí preguntándonos si el genio pisó alguna vez estos lugares; arribamos a las Termas de Polkes donde se puede tomar un baño en aguas minerales. Volvemos a la ruta para llegar a los Géiser y Fumarolas de Sol de Mañana y caminar entre ellos mientras el suelo se estremece por la actividad subterránea y de allí hacia Laguna Colorada, diríase que el lago se desangra mientras los flamenco caminan en sus aguas plácidamente, de nuevo al vehículo y hasta Árbol de Piedra para contemplar la fuerza de la erosión de los vientos, nos despedimos de este paisaje desértico y nos adentramos en las Lagunas Menores, verdadero collar de espejos de agua: Laguna Onda, Chiar Kota, Hedionda, Cañapa – entre otras- y luego al Mirador de uno de los pocos volcanes en actividad de la región, el Ollagüe. Dormimos en San Juan.

Día 3. El Museo de San Juan guarda restos arqueológicos encontrados en la región y sobre todo en los Chullpares, lección gráfica de cómo vivían estas comunidades pre-incaicas. Asombro y recogimiento al visitar la Necrópolis, una hectárea de formaciones rocosas dispuestas de forma que alberguen momias en posición fetal. Nos despedimos de los paisajes ocres y comienza la travesía del Salar de Uyuni, 12.000 Km2 de monocromía y silencio, hasta que llegamos a la sorprendente Isla Inkawasi o Isla Pescado, volcán recubierto de algas fosilizadas y suelo fértil para una especie de cacto que para adaptarse al medio tuvo que crecer a razón de un centímetro por año, existen ejemplares de doce metros. Desde su cima uno se siente sobre las nubes. Regreso a Uyuni.

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